Soy pintora desde la subjetividad que emana del color, la forma, el movimiento y el equilibrio. Muchas expresiones artísticas me conmueven y me conectan con una parte misteriosa de mí ser interior. La música, la danza y los diversos lenguajes del arte visual se enlazan con un itinerario, siempre inacabado, siempre por recorrer.

 

Con la música, la danza, surge y sucede; las imágenes de la naturaleza me nutren con su fuerza; las creadas por otros artistas me emocionan. Las expresiones populares me movilizan e impactan, cada una a su manera. Me gusta pensar que algo parecido les sucede a los otros con mis expresiones artísticas. Sospecho que existe un hilo conductor entre los seres, que permite que esas experiencias puedan compartirse y también dialogar entre sí. Busco conexiones entre nosotros-otros, conexiones profundas y multidimensionales.

 

La superficie plana, blanca o colorida incita a un diálogo con las manos y la visión, me impulsa el hacer. Pintar es supremo: jugar con el color y con el crear espacios sobre un plano: abstracción. Antes eran los óleos, luego acuarelas, collages de acuarelas, en este momento, el acrílico. Encuentro las dimensiones apropiadas para cada momento y las técnicas que generan ese impulso del hacer.

El tránsito por la acuarela influye en la manera en que se puede trabajar el acrílico: capa sobre capa, transparencias. Primero es la descarga automática en algunas líneas, sobre las cuales se defines una estructura; luego drippings o juegos varios. Llega el instante de la conexión profunda entre imagen, manos, materiales, emociones. Luego el “trabajo” de mirar. Hasta haber identificado una idea que define, el equilibro en el movimiento.

 

Misteriosamente, van apareciendo relaciones entre obras actuales y anteriores. Y de improviso todo el estilo cambia y aparece un nuevo camino a recorrer.

I paint with the subjectivity that emanates from colour, shape, movement and balance. I find myself moved by many artistic expressions and these connect me to a mysterious part of my internal being. Music, dance and the diverse languages of visual art link together with what is always an unfinished itinerary yet to be traversed.

 

It happens and emerges with music, and dance, and with images of nature that nourish me with their power. Works created by other artists move me, and popular movements make an impact and rally me each in their own way. I like to think that something similar happens to others with my own artistic expressions. I suspect that there exists some connecting thread between beings that allows these experiences to be shared and for a dialogue to be established between them. I seek connection between us/others – deep and multidimensional connections.

 

A flat, blank or coloured surface incites a dialogue with hands and vision, driving me to create. Painting is supreme: playing with colour and with the creation of spaces on the plane; with abstraction. In the past, it was with oils, then watercolours and watercolour collages. At the moment, it’s with acrylic. I find the appropriate dimension for every moment and the techniques that generate this drive to action.

 

The transition through watercolour influences my way of working with acrylic: layer upon layer; transparencies. First comes the automatic release of certain lines upon which a structure is defined, then drippings or various kinds of play. Then a moment of deep connection arises between image, hand, materials and emotions. And then the “work” of looking until reaching the identification of a defining idea; the balance in the movement.

 

Mysteriously, relationships between current and past pieces of work begin to emerge, and suddenly the entire style changes and there appears a new path to tread.